2015
UN NUEVO ESCENARIO. (I)
El
año del 2015 constituirá obligatoriamente un nuevo escenario político, no tan
solo para celebrar un año calendario, sino determinante en la vida de la reingeniería
política de la nueva Venezuela, en este escenario encontraremos a un actor político,
aunque posiblemente con métodos y comportamientos políticos no tradicionales, que
ejercerá un papel muy definitivo en el devenir político: el ciudadano marginado
de la política.
En
trabajos anteriores he hecho referencia a la importancia que para la vida política
nacional constituyo “La Generación del 28”, fue la incorporación a la lucha política
de jóvenes estudiantes, sociedad civil y pequeños empresarios, los jóvenes estudiantes
asumieron el liderazgo, sus actuaciones conformaron las bases para cambiar el escenario
político y se hicieron lideres y conductores durante aproximadamente 50 años,
en ellos hubo un elemento que los perpetuo en la vida política: vocación y
entrega en las bases filosóficas de sus ideales, mística en la lucha y en la búsqueda de un nuevo ideal nacional y
un profundo sentimiento por hacer de Venezuela un Venezuela libre, democrática y
de todos y cada uno de los venezolanos, desarrollándose sobre una plataforma ideológica
pluralista, de amplia participación ciudadana y con el afán de integrar a
Venezuela a la modernidad del siglo XX.
Me
refiero a la “Generación del 28” ya que si entendemos que el 2015 tiene que ser
el año de la incorporación de Venezuela al siglo XXI, se nos hace necesario
conocer y entender porque esa Generación, liderizo esa nueva Venezuela y cuál
fue el perfil de los integrantes de esa Generación.
El
2014 deja al país sumergido en un mundo de incertidumbres, de definiciones, en
medio de una tormenta en donde la nave no tiene brújula, se la quitaron, no
tiene capitán que la guie, el que la metió en plena tormenta murió, y la tripulación
esta desesperada, agotada ante la incertidumbre de qué hacer ante un mar
turbulento, con ignorancia de no saber donde nos encontramos, aunado al
sentimiento de frustración, la desesperación de que el barco navega en sentido
contrario debido a que quienes lo conducen son incapaces e ignorantes, unos, y
otros piratas politiqueros que asaltaron el barco para llevarlo a un puerto
incierto, pero será el sitio donde venderán el tesoro que pertenece a una tripulación
que permitió, por su indiferencia, abulia y despreocupación que unos piratas se
apoderaran de la mejor y más importante y significativa embarcación que existía
en Latinoamerica y el Caribe.
Venezuela
inicia un nuevo año bajo el dominio, arbitrariedad y descontrol de un
desgobierno llevado por una elite de poder absolutista y donde prevalece la
soberbia y prepotencia del poder y bajo la egida de fidelidad a que están obligados
con un poder extranjero colonialista. Paralelamente esa Elite de poder absolutista y
anti-nacional, existe una clase política no identificada abiertamente, con la
Elite oficialista que se ha hecho hegemónica e intolerante, que se considera,
por estar integrada por representante de partidos políticos tradicionales o de
nuevos, nacidos en la época del conflicto, ungidos de la conducción de una
propuesta para el cambio que no han sabido delinear, que no han sabido hacerse creíbles,
que se han hecho contradictorios, con el agravante que sus planteamientos son
tan vacios que han originado mayor confusión en la población, falta de
credibilidad y ausencia total de liderazgo. Agrupados en una organización sin
consistencia ni base política se quieren constituir en los grandes árbitros del
futuro nacional. Son tan hegemónicos como la elite oficialista, deliberan y
deciden a espaldas del sentimiento nacional. Sus integrantes son políticos que
han hecho de la crisis una gran oportunidad para tomar el rumbo y conducción del
poder nacional. Se mantiene la tesis que hay que salir de los destructores de
la institucionales democrática y generadores de la crisis política, sin mirar
hacia adelante, “cualquiera es bueno, lo necesario es salir de los invasores
colonialistas”, en el camino enrumbaremos el andar.


La
Elite política que se constituyo paralelamente a la hegemonía oficialista, se
adueño del pensamiento nacional, no entendieron o no pudieron entender, que el
advenimiento del nuevo oficialismo requería un cambio de mentalidad ante la
realidad nacional y de impulsar un nuevo liderazgo creíble, que permitiera
salir de los invasores destructores y darle al país un gobierno legitimo y creíble.
No entendieron que el pueblo siguió y aclamo a los viejos líderes fundadores, porque
ellos hicieron historia y dieron credibilidad con liderazgo. Salir de los invasores
destructores de las instituciones democráticas, salvar el aparato productivo,
salvar nuestra nacionalidad es fundamental, pero hay que saber salir. No lo
entendieron, hicieron de la crisis un slogan que llevara a la ciudadanía a
pensar que la solución estaba solo en manos de ellos, darle continuidad a la hegemonía
de los partidos con menosprecio del sentimiento nacional. Salgamos de aquellos
y después hacemos las correcciones. Se hicieron retóricos y loros agradables a
los intereses de los destructores. Nos han venido proponiendo más de lo mismo.
No han sido capaces de presentar una propuesta serie y creíble. Nos quieren
llevar, bajo la justificación de que hay que salir de eso a costa de lo que
sea, a continuar viviendo de las ofertas de la cúpula de partidos políticos,
conformadas por arribistas negociadores de sus conveniencias e interés personales.
Vale
recordar que la “Generación del 28”, nació en medio de una crisis histórica, política,
social y económica, en una Venezuela que era propiedad de los grandes “señores”,
que se hicieron dueños de Venezuela en nombre de la lucha independentista. Esa Generación
de jóvenes nació para transformarse en los conductores de un país, darle
democracia, darle dignidad y respeto a los derechos ciudadanos, de esa forma
sacaron a Venezuela del atraso del siglo XIX y nos integraron al siglo XX.
Hoy
cuando, después de 14 años de haber llegado al siglo XXI, al mundo de la globalización,
cuando los venezolanos nos sentimos excluidos del desarrollo mundial, nos
sentimos ciudadanos de tercera, llevados al mundo de las cavernas y el atraso tecnológico
y del aislamiento internacional, necesitamos de una Nueva Generación imbuida de
espíritu de crecimiento, patriótico y sentimiento nacional, con propuestas que
nos lleven al crecimiento y desarrollo moderno y de gran credibilidad intelectual
y moral, que tome el rumbo del país, mediante una propuesta que constituya una
nueva alternativa, vial y creíble. Que nos coloque fuera de la dicotomía y la incertidumbre
de Capitalismo o Comunismos, Socialismo o Dependentismo económico. Que nos
coloque bajo la garantía de un gobierno que tenga sentido nacional, que nos
coloque dentro del camino del crecimiento industrial, fuera del rentismo petrolero y dentro del
desarrollo de las grandes potencialidades que caracterizan a Venezuela. Que nos
permita ser gobernados por los mejores y más capaces, por hombres que conciban
al ciudadano como un ente de derechos y oportunidades, no un instrumento para
llevar a incapaces y cargados de ambición desmedida al manejo del poder.
Una
Tercera Vía, una nueva alternativa donde el venezolano vuelva a ser ciudadano
de primera y no súbdito de una elite política y menos de un ente
extraterritorial. Hacia la Venezuela que todos queremos.
Que
se debe entender en nuestra realidad política nacional como esa Tercera Vía. En
próximo trabajo trabajare para explanar la idea.