“atalaya de la historia”
ROMULO BETANOCURT. II
Un Líder. Un Arquitecto político.
“LA GENERACIONDEL 28”

En
la historia de Rómulo Betancourt hay quienes han querido consagrarlo como “Padre de la Democracia Venezolana”, así
como se ha querido hacer con Simón Bolívar, “Padre de la Patria”, o de un Juan
Vicente Gómez, “Padre de la Paz”, tal planteamiento tal cual como lo indica
Manuel Caballero en su obra, “Rómulo Betancourt, político de nación, “es un
cretinismo histórico que no se atreve a actuar si no es bajo una protección
paternalista”.
Establezco
esta premisa de inicio para entender mejor lo que debe ser la lectura cierta,
analítica y de visión que se le debe dar a los personajes que se han
identificado en la vida política nacional. Al hablar de Rómulo Betancourt y
cualquier otro político, es necesario recordar que uno de los elementos que han
caracterizado la vida política nacional es el combate al caudillismo, figura
política que ha identificado la historia de los pueblos latinoamericanos. El
caudillismo es la herencia maligna de la lucha independentista, es la ausencia
de intelectualidad, de principios democráticos y la expresión genuina para el
cultivo de la demagogia y el engaño, dirigida siempre a la búsqueda de
consolidación del personalismo despótico, base de estos movimientos políticos,
en las clases populares, las cuales en el tiempo han sido el soporte que
amuralla todo lo contrario a la Democracia.
Los caudillos han tonificado el despotismo y la anarquía y han destruido
la intelectualidad en beneficio de la ignorancia y la dependencia.
“El
hombre –así, a secas- es el producto de un determinado medio social y cuando
esta dotado de cualidades singulares, es capaz de promover transformaciones de
ese mismo medio en los campos tan variados de actividad colectiva. Este es el hombre, es frase que han
oído a gentes del pueblo un numero que no me atrevería cuantificar de
conductores políticos venezolanos” (Hombres y Villanos. Rómulo Betancourt)
Rómulo
Ernesto Betancourt Bello nace en Guatire, Estado Miranda el 22 de Febrero de
1908, es hijo de un inmigrante canario, Luis Betancourt y de la venezolana,
Virginia Bello Milano. Tuvo dos hermanas, María Teresa y Helena.
Su
juventud de estudiante le transcurre en Caracas donde cursa sus estudios de
bachillerato en el Liceo Caracas (hoy Liceo Andrés Bello) para ese entonces su
director era el maestro y escritor Rómulo Gallegos. Entre sus más destacados profesores
están las personalidades del mismo Gallegos, Fernando Paz Castillo, Caracciolo
Parra León, José Antonio Ramos Sucre. En el año 1927 ingresa a la Facultad de
Derecho de la Universidad Central de Venezuela. Comparte sus estudios
trabajando en un bufete de abogados y en
el Colegio de Abogados, el tiempo libre lo dedica a la lectura, a escribir
cuentos y a su formación política.
Su
participación activa en la política se inicia en el año 1928 con motivo de las
actividades organizadas por la Federación de Estudiantes en la celebración de
la Semana del Estudiante; el motivo que orienta la programación de la
Federación de Estudiantes es el crear fondos para la construcción de la Casa
del Estudiante; el desarrollo de los actos toman un carácter de protesta contra
la dictadura gomecistas. Dentro de los principales protagonistas de esta
jornada estudiantil encontraremos a Raúl Leoni, Presidente de la Federación de
Estudiantes, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Andrés Eloy Blanco, Armando
Zuloaga, Miguel Acosta Saignes, Pio Tamayo, Juan Oropeza, quienes en el tiempo
conformaran la Generación del 28. Aquí encontraran la primera experiencia
carcelaria, son encarcelados en el Cuarte del Cuño, siendo trasladados al
Castillo del Libertador, Puerto Cabello, donde son colocados en calabozos
oscuros sin ventanas, con grillos y dentro de crueles condiciones, es aquí
donde Rómulo celebra sus veinte años de vida; mediante los buenos oficios de
ciudadanos y la presión social logran la libertad, el 27 de Abril del mismo año
interviene en otro movimiento insurreccional y se enfrenta a la persecución
policial, el exilio y se da el cierre de la Universidad Central de Venezuela.
Su
participación en las actividades de la Semana del Estudiante lo lleva a la
clandestinidad, escapándose a Curasao. El estudio de la historia política
Latinoamericana, del pensamiento socialista y la lectura de obras sobre la
colocación del imperialismo en Latinoamérica, constituyen su actividad central.
En Curasao ingresa en el Partido Revolucionario Venezolano (PRV), de base
filosófica marxista y cuya sede central esta en Ciudad de México, su estadía en
el PRV es muy dilatada.
El
exilio constituye un compañero constante en la vida de Rómulo Betancourt, fue
una escuela de formación de su personalidad política. En su periplo vital de
solo 73 años y medio, 26 años constituyeron un vida fuera de su país, la
expulsión, la huida, el asilo diplomático conformaron su formación (Este rasgo
del exilio lo conseguiremos en la mayoría de los jóvenes que se formaron en la
política bajo los regímenes dictatoriales del siglo XX). Rómulo no se hiso en
la comodidad del país ni del exilio, se caracterizó por ser un hombre estudioso
y trabajador, las virtudes aprendidas en
el seno familiar y practicadas a lo largo de la vida, blindaron su moral
política, su obstinada actitud de mejoramiento para superarse y moldear su
proyecto personal y político, no le permitió caer en la bohemia del exilio y en
la aventura ideológica, por ello logro una solida formación ideológica y una visión
muy clara de sus objetivos. Sus escenarios de acción fueron El Caribe y
Centroamérica. En su producción intelectual en esa época encontramos dos
folletos interesantes: “Dos meses en las cárceles de Gómez” y “En las huellas
de la pezuña” en este último escrito consigue la colaboración del Miguel Otero
Silva. En Rómulo Betancourt se consigue una constante base, el aprendizaje y
crecimiento para el logro de una definición ideológica y su visión de una nueva
Venezuela orientada hacia el ddesarrollo
económico, social, cultural y educativo.
La
“Generación del 28” y la formación política de Rómulo Betancourt, mas que
adentrarnos en hechos particulares del ajetreo diario de su actividad política
es lo que persigo en este trabajo, ese pasaje diario ha sido abordado en
reiteradas ocasiones, pero el análisis de su formación y su aporte a la
elaboración de una visión de país nacional y en especial hoy cuando necesitamos
entender el “con quien vamos y hacia donde nos quieren llevar”, hace mas
importante conocer otra visión del aporte de este hombre y su generación a la
conformación de la Venezuela de comienzos del sigo XX.
El
año 1928 tiene una importancia muy destacada en el viraje que vive la nación,
la afirmación de Mariano Picón Salas, “El Siglo XX empezó en Venezuela en
1936”, es muy valida, por cuanto, si
hubo un proceso emancipador que rompe las cadenas de la dependencia de la
Corona Española, Venezuela se subsume en un encierro de caudillos que le coloca
de espaldas a la modernidad. Es a partir de la tercera década del pasado siglo
con el fallecimiento del caudillo Juan Vicente Gómez, luego en el 48 con el
primer asomo de constitucionalidad y del 23 de enero de 1958, cuando la
modernidad se encamina.
La
modernidad, entendida, en términos políticos, como el conjunto de mutaciones
que se dan a partir de la segunda mitad del siglo XVIII europeo, donde el
individualismo se transforma en el valor cardinal de la sociedad moderna; la
herencia kantiana desarrolla una idea de individuo que se rige por la
“autonomía de la voluntad”, “el hombre es un ser moral que hace de su vida una
sucesión de elecciones libres, capaz de moldear la sociedad con sus acciones
individuales” (Individualismo y modernidad. Julio Mejías Navarrete).
Al
salir de una sociedad jerarquizada, el individuo, definido como ciudadano
libre, se hace una unidad de referencia del cuerpo social, se sustenta en
nuevos principios, como: democracia, libertad, pluralidad de pensamiento,
derechos cívicos, mecanismos de representatividad expresados a través del sufragio
universal que consagra la soberanía efectiva del pueblo sobre su destino. (El
positivismo venezolano y la modernidad. Nikita Harwich Vallenilla).
Las
iniciativas de la “Generación del 28”, van a inducir el desencadenamiento de
Prometeo, la necesidad de democracia, libertad plural, protección de los
derechos civiles, de búsqueda de un proyecto país permiten irrumpir en el
camino de romper las cadenas colocadas, por los Zeus del caudillismo que habían
anarquizado el país.
Este
grupo de jóvenes crean las bases para el rompimiento de “colonización” de los
viejos personalismos cuando en sus primeras actuaciones públicas van revestidos
de planteamientos donde invocan la
defensa “de los intereses colectivos”, omiten no solo el nombre del general
Gómez, de Castro, de viejos caudillos, utilizan el anonimato y lo defienden no
como una defensa ante la represión de la tiranía, “sino como una posición que
contraponen la rebeldía colectiva al gesto individual”. Previo a los hechos de la “Semana del
Estudiante”, conforman un documento donde deslindan planteamientos. Joaquín
Gabaldon Márquez será quien por primera vez utilizara el término de
“generación”, en ellos la lectura
precede a la escritura. Para la época dos acontecimientos mundiales dejan sus
huellas; La Revolución Rusa. Los partidarios de Lenin derrotan el gobierno
provisorio, el Primer Ministro Kerensky deja la capital, el Palacio de
Invierno, sede del gobierno. Revolución de Octubre, la toma del poder por los
bolcheviques; el otro hecho lo constituye la entrada de los Estados Unidos en
la guerra, tiene una incidencia directa en la historia e influye
significativamente en Venezuela. Es el inicio de la conversión de Estados
Unidos en la potencia industrial más grande del mundo. Es el fin de la era del
carbón, el comienzo de la época dorada del petróleo. El Zumaque Uno en Mene Grande, esta en
producción.
Al
adoptar la denominación “generación”, adjetivaban el comportamiento, ya no es
la oposición tradicional entre “gomistas” y “antigomistas”. Como indica Manuel Caballero
(Idem), “lo de “generación” no significo en realidad esa sucesión biológica o
cronológica que el término contiene, sino una forma de designar una voluntad
colectiva, que se buscaba oponer a la egomanía de tiranos y anti-tiranos. Es
preocupación por fundirse en la masa,
representar y representarse como una voluntad colectiva, solo se explica
en una sociedad que había visto hundirse una república ensangrentada en el
pantano del personalismo, y ser sustituida por una tiranía también
personalista.”
En
las intervenciones de los actos de tan significativa semana, destacan Jovito
Villalba, Joaquín Gabaldon Márquez, el
poeta Pio Tamayo con su metáfora sobre la mujer secuestrada, la
libertad, Rómulo Betancourt, caracteriza su referencia a los quinientos súbditos
de Beatriz, quienes se comportan libres de oportunismo y claudicaciones, es una
primera referencia a la participación democrática y libre decisión. La policía
arresta a cuatro líderes: Jovito Villalba, Rómulo Betancourt, Guillermo Prince
Lara y Pio Tamayo, cabe destacar la actitud asumida por una significativa masa
estudiantil que en solidaridad se entregan a la policía para seguir a sus
líderes, su destino es el Castillo de Puerto Cabello. La respuesta es colectiva
y es también lo más significativo: la huelga general. Los empleados, obreros,
profesionales de Caracas, el Litoral se declaran en huelga, el 24 de febrero
los operarios de teléfono se ponen en huelga, los empleados de farmacia piden
se les reduzca a prisión junto con los estudiantes. El país adormilado durante
años por la tiranía despierta al cantar de los estudiantes. Ese “bravo pueblo”
se impone y los estudiantes son liberados. Pero no son solo los estudiantes y
la sociedad civil, el gusanillo llega también a los cuarteles y así conseguimos
una sublevación en el batallón acuartelado en Miraflores, fallecen dos
militares, otro grupo de insurrectos marcha al Cuartel San Carlos con la
finalidad de apoderarse del importante parque contando con la complicidad del
subteniente Agustín Fernández, la pronta intervención de el General Eleazar
López Contreras da al traste con el alzamiento.
Las
acciones se repiten en Octubre, los estudiantes salen a protestar por los
lideres presos y los obligados al exilio, la semilla de la rebelión, de la
participación colectiva queda sembrada, nace un liderazgo en los estudiantes,
el ideal de la organización sindical se fortalece y ya no solo se queda en el
retumbar de la protesta en las calles, sino también, la inquietud por la
formación de partidos modernos, al igual como se ha venido dando en otros
países como Colombia, Costa Rica, México, Perú, Chile y Argentina, con una base
ideológica que toma sus energías en el
leninismo y el marxismo.
A
partir de este momento la deliberación política se hace presente en Venezuela,
surge la inquietud sobre dos alternativas mutuamente excluyentes: “capitalismo”
y “socialismo”, opuestos binarios que determinaron en la época la inquietud
estudiantil de una generación que se instala en el escenario político con un
afán nacionalista y deliberante.
Rómulo
Betancourt y su afán por aglutinar un liderazgo en la estructura de un partido
político, en carta dirigida a sus compañeros, indica: “Lo que si no podemos
nosotros pensar en ser es “intelectuales sin partido”… El tema lo desarrollaré
en próxima entrega.